
Agricultura: una paradoja global
La filosofía Lean está redefiniendo la agricultura al convertir las explotaciones agrícolas en sistemas de aprendizaje continuo, aumentando la productividad, reduciendo el desperdicio y empoderando a las personas a través de la resolución diaria de problemas.
La agricultura y la ganadería se enfrentan a una paradoja global: producimos alimentos suficientes para alimentar a toda la población, pero desperdiciamos hasta un 35% de la cosecha, lo que supone una pérdida estimada de un billón de dólares anuales. Además, las Naciones Unidas advierten que, si las prácticas actuales persisten, la degradación del suelo nos dejará con tan solo 20 cosechas antes de un colapso global.
El problema no es tecnológico. De hecho, en muchos casos, la maquinaria y la biotecnología ya han alcanzado niveles de sofisticación extraordinarios. La verdadera deficiencia suele radicar en la forma en que trabajan los agricultores: la ausencia de estándares, la falta de sistemas de gestión y una cultura agrícola que aún depende demasiado de la intuición o la inversión de capital, y que dista mucho de ser ideal para el desarrollo de las capacidades de las personas.
Las cifras confirman que el sector agrícola se caracteriza por cierto desequilibrio: el 84% de las explotaciones agrícolas en todo el mundo tienen menos de dos hectáreas, pero controlan solo el 12% de las tierras agrícolas. En el otro extremo, menos del 1% de los productores —megaexplotaciones de más de 1.000 hectáreas— controlan el 40% de la tierra. Si bien gran parte de la diversidad y la seguridad alimentaria están garantizadas por millones de pequeñas explotaciones agrícolas y propiedades rurales repartidas por todo el mundo (para las cuales el apoyo gubernamental debería estar fácilmente disponible), son los grandes conglomerados los que poseen el capital, las inversiones, el mercado global y los medios necesarios para llevar a cabo la producción a gran escala.
Independientemente del tamaño de una agroempresa y su volumen de producción, sabemos que donde hay personas y procesos, existen oportunidades de mejora. De hecho, los principios de la producción Lean aplicados a la agricultura están emergiendo como una alternativa poderosa al enfoque tradicional de la agricultura; no se trata de una moda, ni simplemente de otro conjunto de herramientas, sino de un sistema que transforma la agricultura en una disciplina de resolución diaria de problemas y mejora de procesos (reduciendo el desperdicio, aumentando la productividad y empoderando a las personas en el gemba) que abarca la producción primaria (hortalizas y animales), así como toda la cadena de distribución, hasta los centros de almacenamiento.
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