
Paciencia: la línea entre líderes y jefes
La paciencia mejora la eficacia del liderazgo al fomentar el respeto, el pensamiento crítico y la colaboración, lo que conduce a una mejor comunicación y toma de decisiones, dice el autor.
Benjamin Franklin, uno de los padres fundadores de los Estados Unidos y uno de los mayores eruditos de nuestra era, consideraba la paciencia una de las grandes virtudes del ser humano. En el ámbito sanitario, y en el liderazgo en general, la falta de paciencia puede ser un poderoso saboteador de la buena comunicación, el rendimiento y la seguridad psicológica, impactando significativamente a las organizaciones.
La impaciencia puede manifestarse a través de gestos sutiles, incluso imperceptibles, que delatan sarcasmo, insatisfacción y agresividad; nada de esto contribuye a un ambiente laboral saludable. Los líderes impacientes rara vez escuchan las ideas discrepantes, a menudo ignoran el impacto de sus intervenciones y consideran inútil la retroalimentación que no corrobora sus opiniones.
Como líder, puedes ser asertivo, firme y seguro, sin recurrir a comportamientos agresivos o impacientes. De esta manera, puedes centrar tus esfuerzos en desarrollar relaciones basadas en el respeto mutuo, de modo que los conflictos sean más fáciles de identificar y puedas definir objetivos y metas sensatos. No hay lugar para objetivos poco realistas, sarcasmo, ira ni resentimiento.
Una manera eficiente de avanzar hacia una toma de decisiones asertiva y mejorar la comunicación sin prisas es recurrir a técnicas de pensamiento crítico, que también pueden llevar su liderazgo al siguiente nivel.
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